La Menstruación como un Signo Vital

El momento en el que aparece la primera mancha de sangre es extraño, inesperado y, en la mayoría de los casos, no estamos preparadas para este proceso que se repetirá durante gran parte de nuestra vida. A pesar de ello, nunca se nos pasa por la cabeza que la menstruación es un signo vital que ofrece información importante sobre tu estado de salud actual y futuro.

La pregunta que surge de todo esto es: ¿cómo sé cuando mi menstruación es saludable? Si la menstruación es un signo vital, lo mínimo que querrás saber es: qué es lo normal y cómo saber cuándo algo no va bien. Te lo cuento en esta pequeña revisión.

 

¿Por qué la menstruación es un signo vital?

Los signos vitales son mediciones de las funciones más básicas del cuerpo y son útiles para detectar o monitorizar problemas de salud. Los cuatro principales que conocemos son:

1. El pulso

2. La frecuencia respiratoria

3. La temperatura corporal

4. La presión arterial

 

El ciclo menstrual es una secuencia de eventos coordinados armónicos que involucran diversos órganos y sistemas. Involucra al hipotálamo y la hipófisis, representantes del sistema nervioso central; a los ovarios y al útero, partes importantes del sistema reproductor y al sistema endocrino como director de todo este proceso biológico.

El quinto signo vital, fue propuesto en el año 2004 por la doctora Paula Hillard, profesora de Obstetricia y Ginecología en la Universidad de Cincinnati, EUA. En el año 2015, el Colegio de Obstetras y Ginecólogos de EEUU emitió un documento revolucionario llamado “menstruaciones en niñas y adolescentes: utilizando el ciclo menstrual como un signo vital” que puedes consultar aquí.

 

La menstruación es un signo que refleja el estado de salud de la mujer y señaliza su estado de maduración reproductiva a la vez que ofrece información sobre otros aspectos de la salud.

 

La menarquía

Una vez que el eje hipotálamo- hipófisis-ovario es activado durante la pubertad. El hipotálamo libera a la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) que estimula el aumento pulsátil de la hormona luteinizante (LH) y la folículo estimulante (FSH), al no haber fecundación, aparece la menstruación.

Menarquía, es el nombre con el cual se conoce la primera menstruación de la mujer. Ocurre al fin de la pubertad, aproximadamente dos años después del brote de los senos y cuando la compleja cascada de eventos hormonales produce suficiente estrógenos para promover la proliferación endometrial.

La edad en la que ocurre la menarquia varía en función de cada país. En España el promedio de la menarquía se ha mantenido en 12,4 años.

 

¿Cómo la menarquía es un signo de salud?

Estudios han confirmado que una mayor ganancia de peso durante la infancia se relaciona con una menarquía temprana, la cual representa un factor de riesgo para el desarrollo de depresión en la adolescencia, dismenorrea y cáncer de mama en el edad adulta. Esto demuestra que la nutrición adecuada desde la infancia juega un rol fundamental en la salud futura de la mujer.

Otro aspecto importante de la menarquía es que puede demorar de 2 a 5 años hasta que se establecen ciclos menstruales regulares.

Inicialmente la mayoría de los ciclos van de 20 a 45 días nótese que es un rango mucho más amplio que los 28 a 34 días de un ciclo adulto. Un factor a considerar cuando de diagnóstico de oligomenorrea en la adolescencia se trata.

A medida que pasa cada año después de la menarquia, el ciclo menstrual hormonal se regulariza. Para el tercer año el 60 a 80% de los ciclos son de 21 a 34 días y la duración promedio de cada período se establece alrededor de los 19 a 20 años.

 

Cuando el signo vital está alterado

Hablemos un poco de aquellos signos que te pueden indicar cuándo tu ciclo menstrual y hormonas empiezan a reflejar que algo con tu cuerpo no está funcionando de la manera correcta.

 

Ausencia de menstruaciones

La ausencia de las menstruaciones se conoce clínicamente como amenorrea. Tiene diversos orígenes y se clasifica en amenorrea primaria y secundaria.

La amenorrea primaria aparece en mujeres jóvenes que han desarrollado sus caracteres sexuales secundarios pero no ha tenido su primera menarquia. La edad más temprana para diagnosticarla es a los 14 años.

La amenorrea secundaria es la ausencia de menstruaciones en mujeres que han menstruado previamente de forma normal, y se presenta con mayor frecuencia que la primaria.

Para ser considerada amenorrea, la menstruación debe estar ausente al menos seis meses y se debe realizar diagnóstico diferencial de embarazo.

La causa más frecuente de amenorrea se conoce como amenorrea hipotalámica que se origina de la ausencia marcada de estrógenos cuyo origen se puede deber al estrés psicológico, el ejercicio físico intenso o la alimentación desordenada.

El mecanismo de esta alteración de la menstruación ciclo es la supresión de la GnRH lo que resulta en muy bajos niveles de FSH. Esto significa que la señal para producir los estrógenos no llega a las células ováricas y en consecuencia no se producen los estrógenos.

El déficit de estrógenos tiene importante consecuencias en la salud cardiovascular ya que son potentes vasodilatadores, también afecta significativamente el metabolismo óseo pues los estrógenos son potentes reguladores de la remodelación ósea.

Bajos niveles de estrógenos se han asociado con altos niveles de ansiedad, depresión y mayor dificultad para sobrellevar el estrés.

 

Excesivo flujo menstrual

El sangrado promedio durante un período menstrual es de 30 mililitros. El exceso de sangrado durante la menstruación es de 80 mililitros cuando se mide objetivamente y es conocido como menorragia.

La prevalencia de la menorragia es en una de cada tres mujeres en período perimenopáusico, aunque esta no es una queja común en mujeres jóvenes.

La menorragia se puede clasificar en menorragia ovulatoria y anovulatoria. La primera  ocurre en mujeres con sangrado menstrual abundante pero con un periodo regular de 21 a 32 días.

La segunda ocurre en mujeres con sangrado prolongado que tienen retraso menstrual o  periodos de 35 o más días de diferencia.

La menorragia ocurre cuando se producen alteraciones en el ciclo menstrual y hormonal, así como por cualquier interferencia con la contractilidad del endometrio.

Entre las causas más comunes de menorragia resaltan:

  • Disfunciones miometriales como los pólipos, fibromas o leiomiomas y la adenomiosis.
  • Disfunción ovárica asociada al Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP).
  • Malignidad e hiperplasia
  • Coagulopatía
  • Causas iatrogénicas asociadas al uso de medicamentos como: la pastilla anticonceptiva, los antiinflamatorios no esteroideos y los anti fibrinolíticos (anticoagulantes).

Si bien el origen de estas alteraciones puede ser muy variado, en la mayoría de los casos hay un factor común y son los estrógenos.

Es decir, la elevada exposición de las células ováricas y endometriales a estas hormonas afecta su funcionamiento, lo cual predispone el desarrollo de formaciones que interfieren con las acciones hormonales normales, con la consiguiente complicación: la menorragia.

 

Presta atención a tu menstruación

Los cambios en la frecuencia, la cantidad de flujo y hasta la intensidad de dolor son signo y síntomas menstruales de tu organismo. ¿Cuál es su finalidad? Informarte de que algo no está funcionando adecuadamente y, puede estar en juego tu capacidad reproductiva. Los trastornos en las menstruaciones generan problemas como: anemia en el caso de la menorragia, déficit en la densidad ósea y cuadros de depresión asociados a la amenorrea.

Cuando el dolor se hace demasiado intenso interfiere con la relaciones sociales y la productividad. Todas estas alteraciones de la menstruación y sus consecuencias a la salud tienen al sistema endocrino como un elemento común.

El control hormonal constituye un importante enlace entre el cerebro y el resto del organismo. Cuando este falla el funcionamiento de sistemas como el reproductivo se ve comprometido y se ve reflejado a través de las alteraciones de la menstruación y sus ciclos.

Esta compleja relación sólo nos demuestra la importancia de la menstruación como otro signo que no debemos menospreciar. Ha llegado el momento de darle a este signo vital el valor que le corresponde y empezar a nutrir a nuestro organismo tal como queremos que menstrúe.

 

 


Referencias

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